Amaia


 

Las distancias se acortaron, y ya

 no tuvimos entre nosotros la inmensidad

de los océanos. Ni esa otra cultura, que la apropiaste como tuya.

Después de todos estos años, lejos de la Argentina amada.

 

Al verte esos años de distancia se esfumaron, en

un abrir y cerrar de ojos. Y fue allí que me sentí como

en casa, al estar entre tus brazos.

 

Fue como si siempre hubiéramos

estado juntos. Nos reencontramos y

el tiempo me paso tan lento, deseando

congelarlo.

 

Deseando congelarlo a ese instante, y a esas

horas y días juntos. Mas así

no pude hacerlo, el tirano tiempo

voló.

 

El Tirano tiempo al final

se esfumo, tan volátil. Mas

no nos quitaran lo bailado, y

lo bien que la hemos pasado.

 

Sé éste no es nuestro

momento, sé te encontraré

y me encontrarás.

 

Sé que esto tan nuestro

tuvo un inicio tan lindo,

tan incierto.

 

Tan hermosamente incierto…

Tan hermosamente único…

Tan hermosamente nuestro…

 

Tanto fue lo que sentimos que,

aunque no lo digas, sé no

me olvidarías.

 

Sé no me olvidarías, a

pesar de los miles de

kilómetros y las diferencias horarias.

 

 

Sé no me olvidarías, esto tuvo

un inicio. Mas, tal vez, no un final. Sé

solo es el prólogo de nuestra incierta historia.

 

El Tirano tiempo al final se esfumo, tan

volátil. Tan volátilmente fugaz y efímero,

como un suspiro alado.

 

A kilómetros de ti ahora me

encuentro, y las diferencias horarias

no impedirán algún virtual reencuentro. Mas

no será lo mismo, lo virtual no es lo real.

 

Tan real fue nuestro encuentro...

 

Tan real fue nuestro encuentro, tan

dulcemente real. Creí se trató de un

hermoso sueño, del cual deseaba no

despertar.

 

 

Abdona Belladonna 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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