Mi querido Sr. Lobo
Encontré su
carta, tal como la dejo
ahí a la
vista. No imagine en mi vida
que sería
capaz de sentir algo así
por mí.
Creí que
solo yo podría sentir tanto
y que, en su
duro, salvaje y hermoso corazón
no tendría
lugar para mí. Su dura coraza
logre
atravesarle.
He venido,
no por la recompensa que
pusieron a
su cabeza. Lo material no
me interesa.
Anhelo algo más valioso
que el vil
metal.
Anhelo algo
que usted me ha dado, su
tiempo. Le
agradezco lo compartiera conmigo,
pues es lo
más valorado y lo que mas
atesoro. Mi
tiempo a su lado.
He venido a
buscarle, la distancia que
cree entre
ambos no logro alejarle, mas
bien
pareciera lo contrario. Cuanto mas
lejos estuve
de su lado, más me ha acompañado.
Además,
deseo contarle, no creo en las
casualidades.
No fue casualidad encontrarle
así como no
es casualidad nuestra
historia.
Mas debo
advertirle, no soy su niña de
capa roja.
Usted conoce muy bien mi naturaleza.
Soy
adoradora de la Luna como usted. Me han
llamado loca
y a algunas hermanas mías en
las más
crueles hogueras vi arder.
He
conseguido escapar de aquel cruel destino, gracias
a usted y
solo a usted. Mas no he podido huir de la
hoguera que
encendió en mí, es de un arder tan hermosamente
letal como
su mirar.
Sépalo, ya
no lo oculto, sus brazos me han albergado cual
dulce
refugio en mis días más oscuros. Tal vez no estaría
aquí sin
haber contado con ellos, y solo sería un dulce
recuerdo y
un susurro del viento.
No le oculto
más que deseo coloque su cabeza en mi pecho,
como solía
hacer. Acariciando sus bellos y sedosos cabellos de plata
haciendo que
olvide sus tormentosos pensamientos, sanando sus heridas y
usted las
mías. sabe soy bruja verde, amo sanarle con ungüentos y esos menesteres.
Le oculto ha
robado lo más valioso que poseo, de mi
corazón es
el dueño. No han podido ingresar en el tan profundamente
como usted.
Nadie se ha atrevido a llegarle a lo más hondo, develando
todos mis
misterios allí albergados.
Temo, mi
querido Sr. Lobo, por usted. Los cazadores
tal vez le
encuentren. Temo aún más que yo le encuentre.
Temo me mire
y no pueda con mis ímpetus salvajes que usted
despierta. De
ahí viene el por qué le bajo la mirada al hablarme, no
puedo
contenerme ante tal brutal belleza de fueguino mirar.
No puedo
contener mis ansias de morderle sus bellos y
tentadores
labios, silenciándolos en un beso eternamente sin descanso.
No puedo
evitar pensarle, ni mucho menos desear que me devore
tiernamente
con sus feroces fauces. Quédese tranquilo no me ha lastimado. Sus
afiladas
garras y colmillos, como el cálido sol ardieron en mí y fueron
desmalezando
cualquier oscuridad que hallaron a su paso.
Lo que
verdaderamente temo es no esté listo para todo esto
que aquí le
confieso. Temo, mi querido Sr. Lobo no esté listo para
este tipo de
amor que le ofrezco. En libertad y sin ataduras le voy a amar.
Sin escapar
del que dirán o, peor aún, de nuestra cruel realidad.
Le temo...
Le temo...Porque le amo.
Lo amo en
silencio, como lo que siento por la Luna
no puedo
poseerla. Así como no puedo poseerle, es un ser libre e indómito.
Libre e
indómito, así deseo se quede.
Le temo porque
de feroz solo tiene la audacia, la astucia
y la
fachada. Le temo porque devele su noble y bondadoso
corazón que
esconde. De mí no ha podido esconderle, así como usted
tan bien me
lee. Yo he aprendido a comprenderle.
Esconderé
todo esto en mi pecho, o tal vez bajo la sombra de
ese hermoso
y frondoso árbol. Donde causalmente nos
encontramos.
Se, nos re encontraremos en otros tiempos.
Mi alma no
lo olvidaría, ni en esta
ni en las
demás vidas.
Siempre y
eternamente suya.
Su Bruja de
capa roja.

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